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Cómo preparar tus paquetes para que lleguen enteros

Medidas, peso, embalaje y etiquetado. Lo que miramos al recibir un paquete y por qué un bulto mal armado te sale más caro que el envío.

Equipo Vima Logística Operaciones 4 min de lectura

Un paquete que llega roto cuesta mucho más que el envío. Cuesta el producto, cuesta el reintegro, cuesta la reputación en la plataforma donde vendés y cuesta el tiempo que te lleva resolverlo. La mayoría de esos casos no se originan en el camino: se originan en la mesa donde se armó el bulto.

Esta guía es lo que vemos todos los días al recibir paquetes de más de ochenta clientes.

Las tres medidas que definen si podemos llevarlo

Antes que el embalaje, están los límites. Un paquete estándar tiene que cumplir con tres condiciones:

  • Peso físico: hasta 30 kg.
  • Suma de los tres lados (ancho + largo + profundidad): hasta 260 cm.
  • Lado mayor: hasta 150 cm.

Si tu producto se pasa de alguno de esos números, no significa que no podamos llevarlo: significa que va por otra modalidad. Para bultos grandes y voluminosos —electrodomésticos, muebles, bicicletas armadas— existe la paquetería Bigger, que usa vehículos de mayor porte y manipulación con dos operarios.

Lo importante es declararlo desde el principio. Un bulto fuera de medida que aparece en la colecta sin aviso demora el resto de la ruta.

El embalaje, en orden de importancia

Primero, la caja correcta. Tiene que resistir el peso de su contenido y el de otro paquete apoyado encima. Reutilizar una caja ya golpeada es la forma más común de que algo llegue aplastado: el cartón se fatiga y no vuelve a su resistencia original.

Segundo, el vacío es el enemigo. Todo lo que se mueva adentro de la caja se golpea contra las paredes en cada frenada. Rellená los espacios con papel, burbuja o aire. La prueba es simple: si al agitar la caja escuchás que algo se mueve, falta relleno.

Tercero, cada producto por separado. Si mandás varios artículos en un mismo bulto, envolvé cada uno. Dos productos sueltos en la misma caja se rompen entre ellos.

Cuarto, el precintado. Cinta ancha sobre todas las uniones, en forma de H: las dos solapas centrales y los dos extremos. Una caja cerrada solo por el medio se abre por los costados apenas la levantan de una punta.

El etiquetado decide la velocidad

La etiqueta no es un trámite: es lo que hace que tu paquete no se detenga.

  • Una sola etiqueta visible. Si el bulto viaja con etiquetas viejas de envíos anteriores, tachalas o arrancalas. Un paquete con dos códigos es un paquete que alguien tiene que ir a revisar a mano.
  • Pegada sobre la cara más grande y plana. No sobre una unión, no doblada en una esquina, no sobre la cinta.
  • El código legible. Si la impresión salió con rayas o el tóner está bajo, el escáner no lee y el paquete pasa a resolución manual.

Los datos del destinatario también cuentan. Una dirección sin numeración, sin piso ni departamento en un edificio, o sin un teléfono de contacto, es la causa más frecuente de que una entrega necesite un segundo intento.

Qué hacemos nosotros con eso

Cuando el paquete entra en nuestro sistema, cada cambio de estado queda registrado orden por orden: recolectado, en camino, entregado o el motivo por el que no se pudo entregar. Vos lo ves en el momento, sin llamar ni esperar el reporte del cierre del día.

Toda la carga viaja con seguro de mercadería en tránsito, que cubre el costo de reposición ante cualquier eventualidad. Los alcances y topes se definen en el contrato antes de empezar a operar.

Pero el seguro resuelve la consecuencia, no el problema. Un cliente que recibe un producto roto ya tuvo una mala experiencia, y esa no se repone.

La lista corta

Antes de que pase la colecta, revisá:

  1. El bulto está dentro de las medidas y el peso.
  2. La caja está sana y aguanta peso encima.
  3. Nada se mueve adentro.
  4. Cada producto va envuelto por separado.
  5. La cinta cubre todas las uniones.
  6. Hay una sola etiqueta, plana, legible y sobre la cara grande.
  7. La dirección tiene numeración, piso, departamento y teléfono.

Son dos minutos por paquete. Cuestan menos que un reclamo.


Si despachás en el AMBA, mirá cómo funciona la entrega en el día en Buenos Aires y consultá las tarifas por zona. Si querés una propuesta con tus números, pedinos una cotización.

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