Industria y logística
El segundo intento, el costo que no aparece en la tarifa
Cada visita fallida vuelve a pagar el mismo kilómetro. Por qué el porcentaje de entregas al primer intento define tu costo real por envío.
Cuando alguien compara operadores logísticos, compara tarifas. Es lo natural: es el número que está escrito. Pero la tarifa por envío no es el costo por envío, y la diferencia entre uno y otro tiene un nombre: el segundo intento.
La matemática es incómoda
Una entrega que falla no se pierde: se repite. Y repetirla implica volver a pagar casi todo lo que ya se pagó. El vehículo hace de nuevo el mismo recorrido, el repartidor dedica de nuevo el mismo tiempo, el paquete ocupa de nuevo un lugar en la carga y alguien vuelve a coordinar con el comprador.
Lo único que no se repite es el kilómetro hasta la zona, porque se reparte entre los otros paquetes de esa ruta. Todo lo demás, sí.
Poné números encima. Si de cada 100 envíos 5 necesitan una segunda visita, estás operando 105 entregas para cumplir 100. Si necesitan una segunda visita 20, estás operando 120. Es el mismo servicio, con la misma tarifa publicada, y un 15% de diferencia en el trabajo real.
Por eso el porcentaje de entregas al primer intento es el indicador que más conviene preguntar. El nuestro es del 95%.
De dónde salen las visitas fallidas
Casi ninguna es culpa del repartidor. Las causas se repiten:
El comprador no está y no lo sabía. Es la más común y la más evitable. Nadie se queda en su casa esperando algo que no sabe que llega hoy.
La dirección está incompleta. Falta el piso, el departamento, el timbre, la numeración. En un edificio sin portería, eso es una entrega que no se puede completar.
No hay con quién dejar el paquete. Sin portería, sin vecino, sin nadie autorizado.
El teléfono no existe o no atiende. Cuando el repartidor está en la puerta y no puede avisar, la visita se pierde.
Ninguno de esos cuatro se resuelve manejando más rápido. Se resuelven antes de salir.
Lo que sí mueve la aguja
Avisar antes. Un comprador que sabe que su paquete llega hoy, y en qué franja, es un comprador que se organiza para recibirlo. Ese solo dato cambia el resultado de la visita.
Validar los datos en el origen. La dirección se controla cuando el pedido entra al sistema, no cuando el vehículo está en la puerta. Con integración directa a la plataforma de venta, los datos llegan tal como los cargó el comprador, sin la capa de errores que agrega el copiado manual.
Que el vendedor vea el estado en el momento. Si el vendedor ve que un envío quedó pendiente por dirección incompleta, puede llamar a su cliente y corregirla el mismo día. Si se entera al día siguiente por un reporte, ya perdió la ventana.
Definir bien el compromiso. Nosotros medimos 99% de cumplimiento de SLA, contando los envíos entregados o reprogramados antes de las 21 Hs. La reprogramación explícita no es un fracaso: es un caso resuelto con el comprador de acuerdo. Lo que sí es un fracaso es el paquete que quedó en el limbo y nadie sabe dónde está.
Cómo comparar de verdad
Si estás evaluando propuestas, pedí estos cuatro números y compará sobre ellos, no sobre la tarifa sola:
- Entregas al primer intento, en porcentaje.
- Definición exacta del cumplimiento de SLA. “99%” sin decir de qué no significa nada.
- Si se cobra por visita o por paquete entregado.
- Qué pasa con un envío cancelado o rechazado por el comprador.
Las respuestas a esas cuatro explican por qué dos tarifas parecidas terminan en costos por envío muy distintos.
Así medimos nosotros la entrega en el día en Buenos Aires, y por eso publicamos las tarifas en vez de pasarlas solo por privado. Si querés poner tu operación en esos términos, pedinos una cotización y lo miramos con tus números.